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_____El blog de los Cuarentones

HACE UN TIEMPO

HACE UN TIEMPO

Cada día más frecuentemente, me doy cuenta de que algo me falta. Evidentemente no se aún lo que es, porque si yo lo supiera pondría remedio. Tal vez me estoy haciendo más vieja o más gilipollas (o probablemente las dos cosas).
Hace un tiempo decidí que, aunque sea poco a poco, intentaría hacer todo lo que me apeteciera. De puta madre, es fácil al principio, todo está más o menos asequible, probablemente porque son idioteces, pequeñas “manchas” que pretendes borrar y que, tarde o temprano, lo consigues.
Pero cuando empiezas a mirar la vida de esa manera, tus objetivos se vuelven mas complejos. Sabes que cumpliéndolos vas a mejorar tu vida, o al menos eso crees, y quieres cumplirlos cuanto antes, porque eso te aporta bienestar y una sensación de mayor libertad. Ahora, después de haber conseguido algunas cosas y abandonado otras que son más superfluas, siento que me falta algo. Tal vez ese algo sea un nuevo objetivo desconocido. Cosas que me gustaría hacer, cosas que no son trascendentales pero que, precisamente por eso, las estoy buscando. Experimentar, supongo.
Hace tiempo que digo que me quiero ir por ahí, desaparecer unos días. No se cuando ni a donde, pero precisamente es eso lo que me atrae: hacer algo que no me motive por el fin, la recompensa; sino por lo desconocido, las nuevas experiencias, espontaneidad.
Tal vez sí que busco algo de esas experiencias espontáneas: hacer algo que no sabes qué es lo que te va a aportar te hace sentir más libre. No quiero hacer ese tipo de cosas por conseguir libertad, sino por buscarla, por sentir que la estoy buscando.
Francamente, hay muchas cosas que no he hecho, estoy deseando hacer, pero no hago porque de momento la sociedad impuesta (sí, digo impuesta porque yo no la elegí) no me ha dejado.
Tal vez es esa libertad la que estoy buscando: librarme del temor a dar un paso desde el cual no pueda volver atrás. Pero por otra parte, cada vez tengo una huella mental más profunda que me dice que, aunque no pueda volver mis pasos atrás, tendré mil caminos por elegir.
Verás, al final me hago hippie bohemia.
 

Cuantic 

19/9/2006 

RE: 

Puedes sentarte como Otis Redding en el muelle y ver pasar los barcos, o embarcarte alguna vez. Seguro que todo tiene su tiempo y es distinto para cada persona.

http://www.telefonica.net/web2/arpar/Musica/Otis_Redding-Sitting_on_the_dock_of_the_bay.mp3

Hay un terreno que insiste en rodearnos en que se te suelta el pelo y le coges gusto al camino. Existe un mundo en movimiento ahí fuera lleno de europeos, americanos, japoneses y personas que en algún momento agarraron un avión o un barco y decidieron enfrentarse con paisajes y sensaciones distintas, desconocidas. Gente que intuía un cambio interno sólo con que la comida, el sol y el aire fueran distintos de verdad. Añoraban lo que no tenían y el lugar de donde no eran.

Hace dos años me dediqué a darle forma a las anotaciones mentales y en libreta de varios años de observación, primero perplejo, luego cómplice. ¿Por qué este camarero genovés de 57 años aprovechó el divorcio para aventurarse en Playa del Carmen? ¿Qué movió a este panadero argentino de 35 años a convertirse en guía de submarinismo en Tulum? ¿Cómo vivía y cómo pensaba esta canadiense de 46 años antes de dedicar su poco patrimonio a comprar la participación de un hostal en Panajachel, justo donde el lago Atitlán le da honor a Guatemala? ¡Es curioso que un ingeniero alemán de 28 años y un francés pésimo se instale en una bahía de la mulata Martinica! ¿Recuerdas al economista inglés de casi sesenta años que cuando todo lo tenía perdido se largó a Goa y montó su segunda isla a base de botellas de plástico, con madera encima, más arriba tierra y arriba de todo vegetales que arraigaron y fijaron la estructura? Usa gafas de cerca y de lejos, sus hijos y su ex mujer nadan en la abundancia pero se ahogan en la rutina prevista.

Cuando curioseas un poco por ahí, ves ese impulso que no tiene edad, ni clase, ni religión, sólo... ganas de vivir hasta que muere. Y no necesariamente con estrépito, la intensidad es muchas veces introspectiva y silente.

Saludos

Same 

RE: 

Leyéndole alcanzo a entender que el sentimiento que siente debe producirlo una reacción a la protección generalizada que nos muestra la sociedad tal como la entendemos hoy en día, mechada por otras acciones de signo totalmente opuesto que nos desconciertan en gran medida (cada uno tendrá los suyos), porque reconozco en mí de lo que hablan y creo reconocer en otras personas cuando, a veces, ni saben que hablan de ello.

A mi me dan ganas de dar unas vueltas con los ojos cerrados y cuando los abra ponerme a andar en línea recta hasta el infinito, bueno creo que antes de los veinte kilómetros que tendría mi primera aventura que tal vez me saciara. Pero pienso en ello muchas veces.

Tal vez influyan las cargas de la familia, los años de monotonía, o el enraizamiento en el mismo sitio que nos exigen liberización llegados a una edad. Sería como decir: yo soy yo sin mi familia, soy capaz de algo que todavía está por ver, y antes del decaimiento físico quiero probarme de lo que soy capaz. Tal vez llegamos a un punto que reunimos la suficiente capacidad de echarlo todo por la borda y enfrentarnos al mundo desnudos, solo con lo que realmente nosotros somos. Tal vez sea que, reconozcamos las capas que nos impone la sociedad con las que no acabamos de identificarnos y tenemos necesidad de desprendernos de ellas.

Interesante el tema.

 

Invitado

RE 

Todo cuanto ocurre no es otra cosa que perseguir la novedad, para esto es necesario abandonar unos caminos por los que ya se ha andado y meterse por otros senderos desconocidos. El problema está principalmente en que la primera parte de la vida de un ser humano es la subida de la montaña por la cara Este justo por donde pega toda la luz, y que vive en plena ignorancia (alegría). Mientras sube todo lo ve de colores pero en esa subida tropezamos, se nos presentan uno y otro problema, una y mil veces. Una vez llegamos arriba hacemos un alto, y ahora resulta que se presentan las dudas de golpe que no dejan mover ni para un lado ni para otro, por todo cuanto se ha visto a lo largo de la la subida, y ahora toca bajar por la cara Oeste que no da la luz, y esa es la mas jodida y la que mas pereza da, porque ahora estamos llenos de dudas y nos echamos atrás y nos cuesta decidirnos porque el futuro se mide con relación al pasado. Sin embargo seguimos persiguiendo otra cosa, lo que no conocemos, la novedad el cambio, y para ello hay que salir del sendero por el que caminamos, pero una vez que nos metamos en otro llegará un momento en que ya será un mundo conocido y volveremos a las mismas, de antes intentando buscar otra bifurcación. 

Distinto

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