PARA ÉL

Sus labios son fruta madura que se abren pidiendo mi sabor cuando me acerca hacia él con sus brazos, tiembla mi cuerpo cuando oigo su voz llamarme y sus ojos me encadenan a su voluntad en cuanto me mira con ese brillo especial de deseo y cariño.
Y es que ese hombre me ha robado para él
Nuria
18/10/2006
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