Blogia
_____El blog de los Cuarentones

LE SENTABA TAN BIEN EL NEGRO...

LE SENTABA TAN BIEN EL NEGRO...

   

Recorriendo los extrarradios he venido pensando en cada rostro que ha cruzado mis ojos. Vivir en el mismo lugar y asistir a un proceso meticuloso en las aceras, el mismo punto de partida para otros cuando la tarde presenta su mejor cielo, el mismo juego contra los días que decidimos perder.

Ya no sé, quizás exista un horario para la vida, el mismo sonido de madera eléctrica sigue llamándome: pero a mis oídos les cuesta volar, necesito poder creer en aquel sueño.

Estamos fuera de sitio, disfrazados salimos de nuestro escondite y jugamos a ser nuevos; quizás ahora atravesamos una nueva frontera, más centrada, mas sabía, más lenta, que han quedado atrás los días de correr las calles ilusionados, los días en que todo era un juego.

Que otros se consuelen así si quieren, pero yo camino en la niebla, nada sé.

Agita el viento el toldo, el aire hace rodar unas hojas sobre el césped, las huellas de mis dedos en el borde de una fotografía, tu silueta en el atardecer junto a mí, por aquellas calles que nunca volví a pisar... y es que a veces he llegado a creer que a ella "le sentaba tan bien el negro..."

Un beso enorme, para usted, protagonista de mi cuento de hadas.

Hetaira

30/09/2003

   

EL NEGRO LE SIENTA TAN BIEN... 

  

El la recuerda:
"El negro te sienta tan bien....." que extasiado se olvidó de todo lo que no fuese ella, pasión ternura y luz de su pensamiento. Ella siempre hermosa, tierna y férrea, entregada y firme, suave como el material del que se hizo el cielo, sonriente y feliz caminando al lado de quien más la ha querido, abrazándole, levantando su rostro para mirarle con unos ojos que parecen firmamentos con sus destellos, disipando nieblas a fuerza de sonrisas...

El la recuerda y ama así:
Como se ama la vida, necesita sus besos como las plantas necesitan la lluvia, necesita su sonrisa, sus caricias, ese río de ternura en el que tantas veces se ha bañado, necesita el soplo de su aliento para respirar, como la fragua necesita del fuelle para templar el acero...

El la recuerda, ama y echa de menos:
Añora sentirse niño de nuevo, reírse del mundo porque ella le acompaña con su risa, echa de menos el universo particular que crearon para ellos solos, el festival de ilusiones de cada encuentro, y sobre todas las cosas añora su voz, su risa, sus gestos, ese descuidado abandono con que ella susurra su nombre, ese lento arrastrar final de cada palabra cuando le habla, el la echa de menos...

EL la recuerda, ama, echa de menos y busca:
Entre todas las flores, entre las mas exquisitas y hasta sin buscarla la encuentra, el magnetismo interior les atrae, juegan, inventan, se hablan y ocultan, el por falta de valor para decirle "te quiero, siempre te he querido, y te querré", ella lo sabe, lo intuye y calla...

El:
Solo, triste, vación y sin ilusión, con la frente arrugada, el pelo cano, la cabeza inclinada camina solo por los lugares que ambos recorrieron, ve su rostro en cada rostro, espejismo vano, camina despacio soñando, y en su ciega locura de amor, imagina que ella le sonríe, le tiende la mano, que suben al mismo tren que les trasportó al cielo, que surge otro beso tan especial, único y maravilloso como el ganado en una apuesta, una apuesta que estaba ganada de antemano porque el la quería casi tanto como la quiere ahora, imagina que de nuevo los pájaros trinan solo para ellos, y que la luna cómplice se oculta sonriente tras las estrellas, para acoger el amor de ambos, imagina... que de nuevo puede decirle, muy suave y bajito, susurrando, acariciando su oído con los labios, con una voz tenue, matizada por la ilusión... "El negro te sienta tan bien"
 

  

Invitado

30/09/2003

   

1 comentario

Cris -

"Debiera pasarse con discreción junto a estos textos, con la mirada velada, casi de soslayo.

Entrar a comentar esta privacidad tan pública, tan aplastantemente dulce, tan conmovedoramente sostenida, sin concesiones a la exageración es cruzar umbrales perfumados de casas ajenas, percibir gasas de otras ventanas, acariciar palabras extranjeras.

Hay una estructura que nace, casi sin premeditación, que va introduciendo, haciendo subir los sentidos, la angustia, la revelación del amor recordado, del amor amado, del amor recordado, amado y añorado.

Merecían esas dos voces la fundición de sus campanas en toque de arrebato, de desafío entre orquídeas, carentes de medida."