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_____El blog de los Cuarentones

LA INCERTIDUMBRE

LA INCERTIDUMBRE

   

Me hallo sentado en un incómodo sillón de piel, color negro, lleno de estrías a punto del desgarro y la ruina, con la espuma amortiguada y prensada, que originan alaridos de dolor al contacto con mis veniales forúnculos; con estructura metálica, casi muerta por la herrumbre de los años. Los apoyabrazos son cortos y estrechos, y el asiento demasiado bajo para mi altura.

El sillón de mueve en circular sobre un eje chirriante, falto de lubricación, ensordecedor; a la vez, es onomatopeya de quienes de lejos, en mi humilde morada, me controlan con agudeza. La patas tienen cinco extensiones en cuyo extremo inferior se ubican sendas ruedas giratorias desgastadas, con cabellos adheridos de toda la familia: los hay morenos, rubios, pelirrojos, y todos se funden con la fricción en la rueda, achatada del tiempo, impidiendo su giro normal. Cuando lo adquirí, el respaldo era ergonómico, adaptado a las lumbares que moldeaban mi atlética espalda; ahora, es un adminículo difícil de describir. Sí; es hora que piense en cambiarlo por otro más modero, que me dé menos problemas.

Otrora, mi sillón fue eficaz, aunque petulante frente a los amores de mi inolvidable celibato. No es el tiempo quien lo ha hecho viejo, sino su uso desmedido. Un mueble castigado por la sodomía, lujuria y desenfreno incontrolado de aquéllas a quien seduje, o, a quienes creí seducir: no estoy muy seguro de ello, pues, en alguna de las ocasiones... eso de "cazador cazado...", me parece que acaeció más de una vez en mis trances de locura, o en la borrachera de amor, en la que la cabeza pensante no es la nórdica, sino la que se ubica en el centro de las ingles, arropada en su alfombra pubiana. Esto pasa !creedme! .

Más de una usuaria se endeudaría en pública subasta por poseer este longevo sillón que anida grandes historias de perversión, que no de amor.

La incertidumbre.
20/11/2005

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