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_____El blog de los Cuarentones

ALGUNOS PORQUÉS INFANTILES

ALGUNOS PORQUÉS INFANTILES

 

         Alguien nace y se le aparca cómo un objeto de decoración, si lo alaban los vecinos se le mira con satisfacción y el resto del tiempo alguna asistenta le quitará el polvo, los dueños de la casa parecen olvidarse de su existencia.


Cuando requiere gastos y cuidados especiales empieza a molestar y se piensa donde poder colocar "aquello” para verlo lo menos posible. Y se acaba colocando en una alacena que se cierra con llave.
 
Pasan los años por la alacena, dentro crece algo intentando adaptarse a las faltas de caricias y al más completo silencio vacío,  soledad impuesta e incomprendida por una mente que está creciendo. Solo las paredes de aquel lugar conocieron en los silencios de la noche de los dormitorios comunes las lágrimas que se escondían entre las sábanas de algunos niños.

No habían Navidades, ni Semanas Santas ni vacaciones estivales, para algunos la alacena no se abría porque hubiera representado una molestia llevarse "aquello" por unos días a sus casas. Cárceles con otro nombre que dejan cicatrices.

  

Se cumplió la fecha del limite y salieron a un mundo desconocido, los unos con secuelas de mal apaño, los otros con el temple del acero. Pero todos, con sombras de un recuerdo falto de amor y roce de piel que en ocasiones se evidencian en los más débiles y siguen arañando por dentro.

Mentiríamos si no reconociéramos que todos buscaron una columna donde sujetarse la inseguridad, los unos acabaron arrastrados por la lacra de las dependencias duras, los otros aceptaron el primer amor con firma que se acercó, pero sin duda acababan de nacer aunque ya tuvieran la mayoría de edad y las secuelas se notarían a lo largo de todos sus fracasos y sus éxitos.

Ni siquiera los que se templaron en acero para sobrevivir se escapan alguna que otra vez a las sombras de un pasado sin puntos de referencia firmes, pero ustedes los reconocerán porque no les abate el viento de ningún lugar y es muy difícil verles llorar, parecen disculparlo todo porque probablemente lo anterior siempre les pareció más duro y sin embargo les duele recordar.

La infancia y la adolescencia son los cimientos de una construcción de vida. Si esos cimientos guardan vacíos de amor, se requiere una constante voluntad a lo largo de toda la vida para auto convencerse de que uno es digno de ser amado. Cualquier fracaso emocional, de los tantos que se producen en la vida abre con facilidad una herida que en realidad nunca terminó de cerrar.

Cada vida es un enorme saco de retazos de experiencias vividas, cada persona nos enseña solo lo que desea mostrar y nosotros acabamos viendo lo que queremos ver, por ello juzgar nunca es justo.

 Oku-Den

 2004

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