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_____El blog de los Cuarentones

LAS MUJERES DE MI VIDA

LAS MUJERES DE MI VIDA

Me casé tan enamorado de Rosa a los 25 años que todo el mundo se eclipsó ante ella. Era mi universo, mi cosmos, nada era comparable con Rosa... pero...

...¡aquella flor encarnada por el que mis sentidos perdieron toda su perspectiva, se tornó en una hiriente rosa que en el corazón me clavó todas sus espinas! Me puso un ultimátum: o nos íbamos a vivir a un chalet en Puerta de Hierro y la compraba otro en Marbella para pasar los veranos, o me dejaba.

Lo terrible es que Rosa henchida de razón me hizo tal cantidad de reproches sobre mi comportamiento que no supe reaccionar ante tamaña injusticia. ¡Juro por Dios! que sólo vivía para ella. Después comprendí que para hacer feliz a una mujer como Rosa no es suficiente vivir sólo para ella, hay que vivir para sus caprichos.

¡Imposible! Hice números y lo que ella me pedía más los servicios que tal demanda requerían, me suponían unos gastos de cuatro a cinco millones de pesetas el mes.
Se lo hice saber con la esperanza de que lo comprendería y solo obtuve de ella, un terrible...
”Ah , tú sabrás lo que haces, pero tengo quién me ofrece eso y más”.

Ver en su rostro la dureza del pedernal y la veracidad de su amenaza que sólo pude derramar dos lágrimas que sin poderlo evitar se me deslizaron por mis lagrimales. Caí en tal espantosa depresión que sólo veía una salida a mi horrible crisis.¡Ay que ver como se puede perder esa profunda fe que crees tener y tus convicciones religiosas en un segundo! ¡Yo, al borde del suicidio por un amor que aun sabiendo del que no era merecedor de mí, no podía apartarlo de mis esperanzas! ¡Pobre de mí!

Mi empresa "El ABC del PC" que así se denominaba, me pidió que sin demora fuera a Santo Domingo para entablar relaciones comerciales con una compañía nacional que se iba a establecer en la República Dominicana. Pensé que era la situación ideal para llevar a cabo mi proyecto de suicidio. Quedaría bien con mi empresa y después de solucionar mis cometidos me suicidaría. ¡Que mejor que en El Caribe! Lejos de todo lo que me angustiaba; una simple nota a la empresa y al juez y ¡hala! para el otro barrio.
 Decidí instalarme en el hotel Marien Coral by Hilton de Puerto Plata localidad paradisíaca de Playa Dorada. Estaba absorto conmigo mismo cuando sentí que llamaban a la puerta de mi habitación.
- Siii?
- Hola señor. Soy la camarera y le traigo lo que ha pedido al bar.
(Ya ni me acordaba)
-Pase, pase, por favor.

¡Coño! ¡Que pedazo de tía! ...1.75 de estatura. Aquellos pechos no eran normales... ninguna mujer tiene el pecho perfecto. ¡Juro que esta sí los tenía! La hermosura de su rostro era tal, que era casi imposible poder apartar la vista de aquella boca, ojos y cabellos. Eran como imanes que irremisiblemente te atraían... Lo que soy incapaz de describir son sus caderas, tafanario y muslos; ¡irrealizable! Me pierdo entre ellos. De repente una luz misteriosa se encendió en mis tegumentos! ¿Y por qué no "me suicido" entre los muslos de esta hembra?
Elsa es el nombre de mi camarera. Me hizo el amor en una dimensión desconocida para mi. Con Rosa nos limitábamos a la postura del misionero y ¡pare usted de contar! Con Elsa descubrí que el amor va mucho más allá de las fronteras que yo lo limitaba; que el amor de una mujer como ella es cósmico, galáctico, astronómico... extraterrestre.

Después de una felación que extrajo de mi cuerpo todas las vitaminas que lo sustenta, y de mi alma todas los espíritus que la atormentaban, mirándome a los ojos con una expresión que me transportaba y que semejaba a la virgen más pura en su candidez, me dijo:
-Arturo, Sería para ti una esclava, tu cautiva, tu prisionera... si me llevaras contigo a España, sería tu sierva.
La puse dos dedos en su boca para que callara.
- ¡Por favor Elsa! Que no soy ningún tirano.
- Además... -dijo muy dubitativa y temerosa? Si también pudieras llevar contigo a mis primas Sara y Vera te adoraríamos como al dios Oaxaca y Teojomulgo.
¡La madre que me parió! Cuando Elsa me presentó a sus primas se me cayeron al suelo todos los palos del sombrajo.

Hoy soy el hombre más feliz del mundo. La empresa me ha doblado el sueldo y me ha nombrado director comercial. Elsa, Sara y Vera viven en mi piso de la Castellana de 200 m2, cada una en su habitación. Mi casa no es una casa, es el paradigma de lo bello, lo celeste, la limpieza y la organización.

Las tres besan por donde yo piso. Mando a sus respectivas familias de Santo Domingo 500 euros/mes a cada una, y a ellas les doy 250 euros por chichi al mes para sus gastillos.
Sólo les he pedido un favor: que me dejen respirar un poco, que no las puedo follar a las tres todos los días. Son tan comprensivas las pobres y me tienen tan sobrealimentado que hasta estoy engordando unos kilitos.

Lo dicho, soy el hombre más feliz del mundo.
 

Fauno 

15/6/2006

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