HACE UN TIEMPO
Cada día más frecuentemente, me doy cuenta de que algo me falta. Evidentemente no se aún lo que es, porque si yo lo supiera pondría remedio. Tal vez me estoy haciendo más vieja o más gilipollas (o probablemente las dos cosas). Hace un tiempo decidí que, aunque sea poco a poco, intentaría hacer todo lo que me apeteciera. De puta madre, es fácil al principio, todo está más o menos asequible, probablemente porque son idioteces, pequeñas "manchas" que pretendes borrar y que, tarde o temprano, lo consigues.
Pero cuando empiezas a mirar la vida de esa manera, tus objetivos se vuelven mas complejos. Sabes que cumpliendolos vas a mejorar tu vida, o al menos eso crees, y quieres cumplirlos cuanto antes, porque eso te aporta bienestar y una sensación de mayor libertad. Ahora, después de haber conseguido algunas cosas y abandonado otras que son más superfluas, siento que me falta algo. Tal vez ese algo sea un nuevo objetivo desconocido. Cosas que me gustaría hacer, cosas que no son trascendentales pero que, precisamente por eso, las estoy buscando. Experimentar, supongo.
Hace tiempo que digo que me quiero ir por ahí, desaparecer unos días. No se cuando ni a donde, pero precisamente es eso lo que me atrae: hacer algo que no me motive por el fin, la recompensa; sino por lo desconocido, las nuevas experiencias, espontaneidad.
Tal vez sí que busco algo de esas experiencias espontáneas: hacer algo que no sabes qué es lo que te va a aportar te hace sentir más libre. No quiero hacer ese tipo de cosas por conseguir libertad, sino por buscarla, por sentir que la estoy buscando.
Francamente, hay muchas cosas que no he hecho, estoy deseando hacer, pero no hago porque de momento la sociedad impuesta (sí, digo impuesta porque yo no la elegí) no me ha dejado.
Tal vez es esa libertad la que estoy buscando: librarme del temor a dar un paso desde el cual no pueda volver atrás. Pero por otra parte, cada vez tengo una huella mental más profunda que me dice que, aunque no pueda volver mis pasos atras, tendré mil caminos por elegir.
Verás, al final me hago hippie bohemia.
-Caustic
19/9/2006
http://foros.ya.com/SForums/$M=readthreadrep$TH=5068489$F=31311$ME=11952837
Escribía Rousseau, - a quien le apetezca encontrar auténticas frases de rancia misoginia que lo lea y encontrará para todos los gustos,- en Carta a D?Alembert: "Hoy, señor, no somos ya lo suficientemente grandes para sabernos admirar".
Mira, Grajo, yo por ejemplo dependo de..... muchísimas cosas. Lo esencial, el aire, el agua, la comida. Luego dependo de tener una pasta para pagar tambien mi cobijo, lo que me hace depender de una manera para obtenerla que es la oficial de ir a trabajar, con lo cual dependo de unos cabrones que me dirigen la vida absolutamente, tengo el culo -y lo que no es el culo- mi tiempo, mi vida, alquilada.
Me relaciono de manera normal con la gente, he tenido relaciones de pareja largas, o cortas si no han funcionado por lo que sea. Lo que estoy viendo últimamente, por lo que me cuentan y por lo que vivo, es que, los hombres, si son atractivos, sólo buscan sexo en las mujeres, y sólo los que son menos agraciados físicamente buscan relaciones más estables, y esto no lo entiendo. ¿Es incompatible ser atractivo, con querer amar, ser fiel, compartir, respetar a la pareja y más cosas más que no nos dan las noches locas con una mujer desconocida?
Este foro lleva algo parado desde hace un tiempo. Yo no tengo la clave para que resurja airoso. No se le ve a la gente animada a escribir.
Debo confesar -ya que andamos de confesiones- que de parir algún escrito, sólo me nace escribirlo aquí. No crean que soy el único -entre risa y risa- lo utilizan de igual guisa más de dos y tres.
Retomo y abandono caprichosamente
En un diccionarios se encuentra el gran almacén de palabras. Todas ordenadas, clasificadas, etiquetadas, con explicaciones y recomendaciones. Bueno, todas no están allí faltan formas verbales y algunos parientes de las familias para que estén al completo. Pero ya entienden uds. que no se puede ser tan explícito, nos tomarían como tontos.
Sucede con frecuencia que las pequeñas tragedias de la vida ocurren de una forma tan poco artística que no nos hieren por lo crudo de su violencia, por su absoluta incoherencia, su absurda ausencia de significado o su completa falta de estilo. Nos afectan como lo hace la vulgaridad. Nos hieren, nos vulneran, nos agreden. Sólo nos producen una impresión de fuerza bruta.
Yo no sé si mi niño fue realmente feliz, pero sí que lo tuvo todo para poder serlo. Hay escenas grabadas y dormidas, por no pasearme por ellas para sacarlas del olvido. Quizá tuve tanto amor, que me volví una avara de cariño.
El chafardeo es delicioso. La historia no es más que un cotilleo. Pero las murmuraciones son cotilleos pasados por el filtro de la moralidad, y a mi no me gusta moralizar ni quien lo hace.
Lejos de alegrarme el espíritu, siempre me apenaron los espacios rococó y las fachadas barrocas. Y no tengo nada contra el Colegio de los Jesuitas de Salamanca, la Catedral de Granada o la de Santiago, por nombrar algunos ejemplos de belleza ornamental, pero esos deslumbres de pomposidad exultante, me dejan fría como un témpano. Y es que a una, con el paso del tiempo, los empeños decorativos dejaron de interesarle. No así la estructura, que es el sostén de la elegancia y lo que perdura.
Me gustó amarte contra los muros de la Catedral de Granada, bajo el palio de hierbabuena de las gitanas y destejer calendarios, sin perder un minuto, en el claustro del Colegio de los Jesuitas de Salamanca. Disfruté inventando gramáticas medievales e historias pardas en los escenarios parisinos de Versalles y en los jardines del Palacio de Vincennes. Soñé tus brazos en mil alamedas y encontré tus caricias en rincones y veredas de países imaginarios, teñidos del color dorado del Tokay. Abrí tus piernas y recorrí tus ríos montando en barcas de espuma, navegué con tus suspiros hasta arribar al puerto de tus pechos y tantas cosas más... Ayer.
Decía Cicerón que es digno de amistad el que tiene en sí mismo una razón para ser amado. Pero, claro, todo lo excelente es raro, (Omnia praeclara rara, dijo).
... te tenía por mujer-roca, agarrada con fuertes ventosas a tus opiniones por muy peregrinas que éstas fueran; imperturbable, inmutable, impasible ante el verbo o la obra ajena, como si estas acciones sólo fueran tropos literarios vestidos de sinécdoque donde a fuer de decir jardín, tú sólo vieras el veneno de las flores.
"Corriste entre los setos de arrayanes como corren las aguas del Darro a los aljibes de la Alhambra, alegre y saltarina. La dama plateada te miraba con rubor y pintaba, al anochecer, tus pómulos de escarlata al ver magnificada tu figura cual estatua de Bernini. ¡Y qué formas dejabas traslucir al tímido fulgor de la luna! Yo Apolo, tú Dafne. Tú, Dafne, escapando a mis emociones; yo, Apolo, siguiendo tu estela fulgurante, cual muchacho que persigue su primer amor, cortejando a la aurora.
Cuando intentamos encontrar el lado negativo en lo positivo, es que en nosotros hay un sentimiento no resuelto, un sentimiento de dolor que no curó.